Estados Unidos lideró una declaración conjunta firmada por 22 países condenando las acciones amenazantes de Irán en Europa, Norteamérica y Australia. La declaración denuncia los planes de grupos respaldados por Irán para atacar a disidentes iraníes, periodistas y miembros de la comunidad judía. El comunicado exige a la República Islámica de Irán que cese inmediatamente estas actividades. El gobierno estadounidense enfatizó su compromiso de proteger a sus ciudadanos y a los de las naciones aliadas frente a estas amenazas. La declaración subraya la preocupación por la escalada de tensiones y la necesidad de una respuesta unida. Se busca con esta acción pública ejercer presión sobre Teherán para que modifique su comportamiento. La declaración fue publicada en la página web del Departamento de Estado de los Estados Unidos.