Estados Unidos e Irán intensificaron su retórica hostil en anticipación a la imposición de nuevas sanciones económicas estadounidenses el lunes. Estas sanciones podrían afectar significativamente a la República Islámica y a sus principales socios comerciales, incluido China. La medida se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países, especialmente después de la retirada de Washington del acuerdo nuclear iraní en 2018. Teherán ha condenado las sanciones, calificándolas de ilegítimas y una forma de coerción económica. Washington, por su parte, defiende las sanciones como una herramienta para presionar a Irán para que modifique su comportamiento regional. El anuncio de las sanciones se espera que profundice aún más la incertidumbre económica en Irán y complique las relaciones internacionales. La situación sigue siendo volátil y el diálogo parece, por el momento, improbable.