Estados Unidos e Irán mantienen profundas diferencias sobre la reanudación del acuerdo nuclear, incluyendo las inspecciones y el acceso a activos financieros congelados. Las partes presentan versiones contradictorias sobre los incentivos económicos vinculados al acuerdo. Además, existen desacuerdos significativos en relación con la seguridad marítima en el Estrecho de Ormuz. La situación se complica aún más por la guerra paralela que Israel libra en Líbano, un factor que también genera controversia entre Washington y Teherán. Las negociaciones para revivir el acuerdo se encuentran estancadas debido a estas divergencias fundamentales. La falta de consenso amenaza con prolongar la inestabilidad regional y dificultar una resolución pacífica.