La Presidencia uruguaya ha retomado su rol de mediadora en el conflicto portuario, mostrando preocupación por la prolongación de las negociaciones. El conflicto, que involucra a la negociación de Castillo, genera atención en la Torre Ejecutiva, sede del gobierno. Existe insatisfacción con la lentitud del diálogo y la posibilidad de medidas coercitivas por parte del gobierno. El presidente Sánchez ha advertido que estas medidas podrían implementarse incluso si se está llevando a cabo una reunión con el ministro de Trabajo. La situación pone en riesgo las operaciones portuarias y la economía nacional. La intervención presidencial busca evitar un agravamiento de la crisis y alcanzar una solución pronta y efectiva. Se espera que la mediación impulse un acuerdo que garantice la normalización de las actividades en el puerto.