Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 en Israel por parte de Hamás y la subsiguiente guerra en Gaza, con posible calificación de genocidio ante tribunales internacionales, la agencia de la ONU temía por la seguridad de sus archivos. Durante diez meses, la UNRWA organizó en secreto la transferencia de estos documentos a Ammán, Jordania. El objetivo principal de esta operación clandestina fue la preservación de la memoria de los refugiados. Una vez en Jordania, los archivos fueron digitalizados para asegurar su conservación a largo plazo. Esta medida subraya la preocupación de la UNRWA por proteger el patrimonio documental relativo a las poblaciones refugiadas en medio del conflicto. La digitalización busca salvaguardar estos registros históricos ante posibles daños o destrucción en Gaza.