Las fuerzas de drones ucranianas conmemoran un año de operaciones, afirmando ser responsables de aproximadamente un tercio de las bajas rusas en la guerra. Este hito coincide con denuncias de Ucrania sobre la continua dependencia europea del gas natural licuado (GNL) ruso. Kiev argumenta que Europa podría legalmente reducir estas importaciones, pero opta por mantenerlas. La evolución de los drones, desde uso civil como cámaras de bodas hasta convertirse en armas de guerra, ilustra la adaptación ucraniana al conflicto. Ucrania subraya la importancia de estos sistemas para su defensa y la capacidad de infligir daños al ejército invasor. La persistencia de las compras europeas de GNL ruso genera tensiones y cuestionamientos sobre el compromiso con las sanciones y el apoyo a Ucrania. El conflicto continúa en su día 1569.