Ataques recientes con drones en territorio ruso han afectado significativamente la capacidad de refinación de petróleo, estimándose entre un 20 y un 40 por ciento de paralización. Según el profesor Veli-Pekka Tynkkynen, estos ataques impactan directamente en la identidad política rusa, construida en torno a los combustibles fósiles. La reducción en la capacidad de refino podría obligar a Rusia a exportar crudo a precios más bajos para mantener sus ingresos. Tanto el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyi como fuentes de Reuters han corroborado la magnitud de los daños. El experto Tynkkynen señala que Rusia se enfrenta ahora a una única opción viable en su política energética. Estos eventos sugieren una estrategia ucraniana para debilitar la economía rusa atacando su infraestructura energética clave.