Ucrania lanzó un ataque a gran escala con drones contra Moscú, el más grande desde el inicio de la guerra, impactando una refinería de petróleo clave para el suministro de combustible de la ciudad. El ataque provocó 17 heridos en la región de Moscú y una densa columna de humo que cubrió parte de la capital. Residentes reportaron la caída de una sustancia oscura, descrita como "lluvia negra", aunque las autoridades lo negaron, recomendando cerrar ventanas y evacuar a grupos vulnerables. El Ministerio de Defensa ruso afirma haber interceptado alrededor de 1,000 drones y cuatro misiles, de los cuales unos 200 se dirigían a Moscú. Además, un ataque a un depósito de petróleo en la región de Rostov causó la muerte de una persona. El presidente Zelenski justificó los ataques como represalia y advirtió que si Ucrania arde, Moscú también lo hará, mientras que Rusia amenazó con ataques aéreos más amplios contra Kiev. La refinería Kapotnya, en el sureste de Moscú, ha sido atacada tres veces este mes, dos de ellas en la última semana, con imágenes en redes sociales mostrando fragmentos de tanques de petróleo siendo lanzados al aire.