Las autoridades británicas consideran convertir en fondos para el ejército ucraniano la carga de un petrolero ruso capturado en el Canal de la Mancha. El buque, parte de una flota sombría utilizada para evadir sanciones, fue abordado por el Royal Marine. La carga consiste en crudo. El gobierno del Reino Unido evalúa las opciones legales para la venta de este petróleo confiscado. Los ingresos obtenidos se destinarían a la adquisición de armamento y otros suministros para las fuerzas ucranianas. Esta medida representa un endurecimiento de la postura británica frente a la invasión rusa y un apoyo financiero directo a Ucrania. Se espera que el proceso legal para la venta del crudo tome tiempo.