Fuerzas británicas interceptaron un petrolero ruso sancionado en el Canal de la Mancha en una operación que duró seis horas. La intervención, llevada a cabo por comandos navales y agentes de la Agencia Nacional del Crimen, se realizó con apoyo aéreo y marítimo. El buque, identificado como Smyrtos, formaba parte de la denominada "flota sombra" rusa, utilizada para evadir sanciones internacionales. El objetivo de la operación es interrumpir el financiamiento de la guerra en Ucrania, privando a Rusia de recursos para continuar con el conflicto. El barco será monitoreado frente a la costa sur de Inglaterra. Tanto el Ministerio de Defensa británico como el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania han celebrado la acción, destacando su impacto en la capacidad de Rusia para financiar ataques. La operación se realizó en coordinación con Francia y representa un golpe directo a la capacidad de Putin para sostener la agresión.