Hace 25 años, la República Checa confirmó su primer caso de enfermedad de las vacas locas (encefalopatía espongiforme bovina o BSE) en una granja de Dušejov. El brote obligó al sacrificio de casi 140 cabezas de ganado. La noticia provocó una fuerte caída en el consumo de carne de res y la paralización de las exportaciones. Tras el incidente, se implementó un programa obligatorio de pruebas en todo el país, detectándose un segundo caso en agosto del mismo año. Desde entonces, más de dos millones de pruebas han arrojado solo 30 resultados positivos. Los veterinarios checos no han detectado nuevos casos de BSE en los últimos 17 años, una enfermedad que puede causar la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en humanos.
