Un padre de familia, Kemgang Apollinaire, ha denunciado una creciente preocupación en relación con el auge de las clases de refuerzo escolar en Camerún. Esta práctica, según el denunciante, está socavando los principios pedagógicos fundamentales. Apollinaire describe este fenómeno como una “segunda escuela” que perjudica la calidad de la educación brindada en las instituciones primarias. Argumenta que la dependencia de clases adicionales crea una competencia desleal y desmotiva a los estudiantes. La situación genera una presión económica adicional sobre las familias y pone en duda la efectividad del sistema educativo actual en Yaoundé. Este problema requiere atención urgente para proteger la integridad del aprendizaje en Camerún.