Analistas sugieren que China podría beneficiarse de las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, especialmente si Washington reduce sus compromisos de seguridad en la región. El presidente Trump ha ordenado una reducción significativa de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, criticando su costo y su tono percibido como hostil. Esta medida, según los expertos, podría debilitar la posición estratégica de Estados Unidos en la península coreana. Trump ha expresado tener una “muy buena relación” con el líder norcoreano, lo que abre la puerta a posibles concesiones. La reducción de la presencia militar estadounidense podría crear un vacío que China estaría dispuesta a llenar, aumentando su influencia en la región. Este cambio representa un potencial reajuste del equilibrio de poder en el noreste asiático, favoreciendo los intereses chinos.