El expresidente Donald Trump, quien previamente criticó duramente los acuerdos financieros con Irán, ahora defiende un fondo de 300.000 millones de dólares desbloqueado como parte de un acuerdo para la liberación de rehenes. Esta inversión, proveniente de fondos iraníes congelados en Corea del Sur, ha generado controversia debido a las críticas previas de Trump sobre la política exterior del gobierno de Obama. El acuerdo actual permitiría a Irán acceder a estos fondos, aunque con restricciones para su uso, limitándolo a fines humanitarios y no militares. La administración Biden argumenta que el acuerdo es crucial para asegurar la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en Irán. Republicanos y algunos analistas han expresado preocupación sobre la legitimidad del acuerdo y su posible impacto en la seguridad nacional. La reversión de la postura de Trump sobre este tipo de acuerdos financieros ha sorprendido a observadores políticos. El Departamento de Estado insiste en que los fondos solo podrán ser utilizados para fines humanitarios verificables.