La película “Toy Story 5” de Pixar ha generado controversia por su aparente preocupación por el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas, a pesar de ser un producto diseñado para ese mismo consumo. Críticos señalan una posible hipocresía en el mensaje de la película, considerando que su objetivo principal es atraer a la audiencia infantil al entretenimiento digital. La película, la quinta entrega de la popular saga, plantea un debate sobre la responsabilidad de la industria del entretenimiento en el uso de dispositivos electrónicos por parte de los más jóvenes. Algunos analistas sugieren que la película podría estar utilizando esta preocupación como una estrategia de marketing. La discusión se centra en si “Toy Story 5” realmente promueve un uso consciente de las pantallas o simplemente se beneficia de él. La película ha provocado un debate público sobre el impacto del tiempo de pantalla en el desarrollo infantil.
