El Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán, a través de su jefe de gabinete, Gergely Gulyás, rechazó categóricamente las acusaciones de haber alcanzado un acuerdo secreto con el Presidente del Tribunal Constitucional, Tamás Sulyok, para evitar la revisión de leyes aprobadas por su gobierno. Las denuncias, publicadas por el medio de comunicación húngaro “Partizan”, sugieren una posible negociación para asegurar que el Tribunal Constitucional no declare inconstitucionales ciertas legislaciones. Gulyás calificó las afirmaciones de “absurdas” y “falsas”, defendiendo la independencia del poder judicial. El gobierno insiste en que el Presidente Sulyok actúa de manera autónoma y sin influencia política. La controversia surge en un contexto de creciente preocupación por el estado de derecho en Hungría y las acusaciones de erosión de las instituciones democráticas. La oficina del Primer Ministro ha prometido una investigación interna para esclarecer el origen de las filtraciones y las acusaciones.