Las inundaciones en la frontera de Gyirong, en el Tíbet, han causado estragos, con 554 desaparecidos, siete fallecidos y dos personas rescatadas según fuentes oficiales chinas. Sin embargo, la información sobre la catástrofe es casi exclusivamente proporcionada por los medios estatales chinos, lo que pone de manifiesto el aislamiento que China impone a la región. Mientras que los periodistas pueden acceder libremente a la zona afectada en Nepal, el acceso al Tíbet para la prensa internacional es severamente restringido. Los periodistas chinos locales están sujetos a estrictas directrices, enfocándose en la valentía de los rescatistas y la acción gubernamental. El Tíbet es una de las regiones menos accesibles del mundo, con restricciones incluso para turistas. La ocupación china desde la década de 1950 y la situación del Dalai Lama en el exilio contribuyen a la falta de transparencia y a las limitaciones en las libertades civiles y políticas, según organizaciones de derechos humanos.

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