Analistas deportivos sugieren que, paradójicamente, en algunos grupos del Mundial, el tercer clasificado podría tener un camino más favorable en las rondas eliminatorias que el segundo. Esta situación surge debido a la posible configuración del cuadro eliminatorio, donde el segundo puesto podría enfrentarse a rivales más fuertes en las primeras fases. La teoría se basa en la posibilidad de que los equipos considerados favoritos cumplan con las expectativas, lo que alteraría las dinámicas tradicionales de clasificación. Este escenario recuerda al infame "Pacto de Gijón" de 1982, aunque en esta ocasión, la ventaja sería una consecuencia no intencionada de la estructura del torneo. La posibilidad de un beneficio estratégico para el tercer lugar ha generado debate sobre la justicia y la competitividad del sistema actual. Se espera que los equipos consideren esta dinámica al afrontar los últimos partidos de la fase de grupos.