La municipalidad de Eskilstuna estima que tomará al menos dos años remover las 20.000 balas de residuos abandonadas por la empresa Think Pink, involucrada en el mayor caso medioambiental de Suecia. La sentencia del tribunal de apelación confirmó las responsabilidades de la compañía en el depósito ilegal de estos desechos. Según David Aronsson, jefe de la unidad de protección ambiental, se prevé transportar 800 balas por mes. La remoción representa un desafío logístico y ambiental significativo para la comuna. El caso Think Pink ha generado gran controversia debido a la naturaleza tóxica de los residuos y su impacto potencial en el medio ambiente. Se espera que el proceso de limpieza sea costoso y requiera una coordinación exhaustiva entre las autoridades locales y las empresas especializadas en gestión de residuos.
