El 23 de agosto de 1989, cerca de dos millones de personas de Estonia, Letonia y Lituania se unieron para formar una cadena humana de 675 kilómetros, desde Tallin hasta Vilna. Esta manifestación pacífica, conocida como el Camino Báltico o Cadena Báltica, fue una protesta contra la ocupación soviética. La acción buscó generar conciencia sobre el Pacto Ribbentrop-Mólotov, un tratado secreto de 1939 que dividió Europa del Este en esferas de influencia entre la Unión Soviética y Alemania Nazi. Este pacto, firmado por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, sentó las bases para el inicio de la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia. El Camino Báltico es recordado como una de las cadenas humanas más largas de la historia y un hito en la lucha por la independencia de los países bálticos. Representó un importante símbolo de resistencia y solidaridad en la búsqueda de la libertad.