Un hombre ha sido condenado a cien años de prisión en Texas por disparar a un agente de policía cerca de un centro de detención de migrantes el pasado 4 de julio. Siete cómplices recibieron penas de entre cincuenta y setenta años por colaborar con el autor del ataque. El incidente ocurrió durante una protesta contra las políticas migratorias del expresidente Trump, donde el grupo activó fuegos artificiales y vandalizó vehículos. Agentes de policía intervinieron tras una agresión a personal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), resultando un agente herido de bala en el cuello, pero posteriormente recuperado. Los detenidos portaban armas de fuego y el principal sospechoso fue arrestado once días después de su fuga. El caso ha generado controversia, con defensores de los manifestantes denunciando una represión a la protesta y la fiscalía calificando el acto como un intento de asesinato premeditado, vinculando a los implicados con la ideología antifascista.