Taiwán expresa preocupación por la fiabilidad de Estados Unidos como protector, tras un declive de la confianza durante el segundo mandato de Trump. Esta inquietud surge en un contexto de tensiones con Irán, donde Estados Unidos está involucrado en un conflicto indirecto. Paralelamente, los arsenales estadounidenses han experimentado una reducción significativa, lo que genera dudas sobre su capacidad de respuesta. Según fuentes, Washington podría retrasar las entregas de armas prometidas a sus aliados, incluyendo posiblemente a Taiwán. Esta situación alimenta la incertidumbre en la isla, que depende en gran medida del apoyo estadounidense para su defensa. El retraso potencial en el suministro de armamento agrava las preocupaciones sobre la capacidad de Taiwán para contrarrestar posibles amenazas. Esta situación plantea interrogantes sobre el futuro de la relación estratégica entre EE.UU. y Taiwán.