El Banco Central de Taiwán mantuvo sin cambios su política monetaria en su reunión de esta semana, a pesar de las crecientes preocupaciones sobre la desaceleración del mercado inmobiliario. Constructores taiwaneses han expresado su frustración y advierten sobre la imposibilidad de sostenerse ante la falta de medidas de apoyo. La industria argumenta que las altas tasas de interés y las restricciones crediticias están estrangulando la demanda y provocando una caída en las ventas. El banco central justifica su postura argumentando la necesidad de controlar la inflación y mantener la estabilidad financiera. Esta decisión ha generado tensiones entre el sector privado y las autoridades monetarias. Analistas sugieren que la situación podría empeorar si no se toman medidas para aliviar la presión sobre los constructores y compradores. La reunión del banco central no ofreció señales de un cambio inminente en la política monetaria.