Los votantes suizos rechazaron por estreto margen una propuesta que buscaba limitar la inmigración mediante un tope de población. La iniciativa, promovida por el partido populista de derecha Partido Popular Suizo, generó una fuerte polarización política en el país. Sectores económicos y gubernamentales expresaron alivio ante el resultado, temiendo consecuencias negativas en caso de aprobación. La propuesta, conocida como “¡No a los diez millones!”, habría impuesto restricciones significativas a la inmigración. Los resultados preliminares del instituto GFS Bern mostraron un resultado ajustado, confirmando la división en la opinión pública. El referéndum se convirtió en un punto focal de debate sobre el futuro de la inmigración y la identidad nacional suiza. La votación refleja la complejidad de las políticas migratorias en el país alpino.