El municipio sueco de Köping, a pesar de estar legalmente obligado a ofrecer servicios de atención a personas mayores en finés, ha confirmado que no lo hace. La decisión se justifica principalmente por la baja demanda de estos servicios por parte de la población. Las autoridades locales argumentan que la escasez de solicitudes, combinada con las ya existentes listas de espera para la atención geriátrica en general, dificulta la implementación de este servicio específico. Según la ley de servicios sociales sueca, aproximadamente una cuarta parte de los municipios están obligados a proporcionar atención en finés. Köping se encuentra entre ellos, pero prioriza la gestión de la demanda existente antes que ampliar la oferta lingüística. La situación refleja un debate más amplio sobre la provisión de servicios en lenguas minoritarias en Suecia.
