Una investigación periodística del periódico Aftonbladet ha revelado controversia en Suecia por el uso de fondos públicos en terapias enfocadas al bienestar espiritual, denominadas “salud existencial”. El reportaje expone la problemática de involucrar al gobierno en asuntos de índole espiritual, trascendiendo el caso específico de la esposa del primer ministro y la gestión de recursos estatales. La investigación sugiere una asignación inadecuada de dinero público a este tipo de iniciativas. Se cuestiona la pertinencia de financiar con impuestos tratamientos que se consideran de carácter personal y no de necesidad médica. El debate se centra en la definición de salud y el alcance de la responsabilidad gubernamental en este ámbito. Aftonbladet argumenta que los recursos deberían destinarse a áreas prioritarias del sistema de salud pública. La controversia ha generado un amplio debate sobre la separación entre religión, espiritualidad y el Estado de bienestar sueco.