El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha expresado su preocupación por la reciente amnistía concedida a inmigrantes en España. Kristersson advierte que esta medida podría desencadenar una nueva crisis migratoria en Europa. Sus declaraciones reflejan una creciente división dentro de la Unión Europea con respecto a la gestión de la inmigración, especialmente en relación con Ceuta. El primer ministro sueco considera que la amnistía socava los esfuerzos coordinados para controlar los flujos migratorios. Esta crítica se suma a las tensiones existentes entre los estados miembros en materia de políticas migratorias. La situación pone de manifiesto la dificultad de encontrar un enfoque común en un tema tan sensible y complejo. Se anticipa que la postura sueca generará más debate dentro de la UE.