La violencia doméstica en Portugal ha cobrado la vida de cuatro niños en los últimos seis meses, con dos casos registrados solo en la última semana. Esta cifra representa un aumento alarmante, ya que no se observaba un número similar de fallecimientos infantiles relacionados con la violencia familiar desde hace cuatro años. Las autoridades han expresado su preocupación por esta tendencia y están investigando cada caso para determinar las circunstancias exactas de las muertes. Este trágico suceso reaviva el debate sobre la necesidad de fortalecer las medidas de protección infantil y los recursos para las víctimas de violencia doméstica. Se están revisando los protocolos de intervención social para identificar y apoyar a las familias en riesgo. Las organizaciones de defensa de los derechos de la infancia han pedido una mayor concienciación sobre el problema y una respuesta más eficaz por parte de las instituciones. La situación exige una acción urgente para prevenir futuras tragedias.
