Un nuevo estudio publicado en la revista *Epidemiology* desafía la creencia popular sobre la correlación entre las olas de calor y los nacimientos prematuros. Investigadores analizaron datos de más de 30 millones de nacimientos en Estados Unidos entre 1993 y 2010, encontrando una conexión sorprendentemente débil. El estudio sugiere que el calor extremo tiene un impacto mínimo en el riesgo de parto prematuro, incluso en áreas propensas a altas temperaturas. Aunque se observaron incrementos menores en algunas regiones, estos no fueron estadísticamente significativos a nivel nacional. Los autores enfatizan la necesidad de reconsiderar las estrategias de salud pública orientadas a mitigar el riesgo de parto prematuro durante las olas de calor. Este hallazgo podría influir en futuras investigaciones y políticas de salud relacionadas con el cambio climático y la salud materna. El estudio destaca la complejidad de los factores que influyen en los resultados del embarazo.