Un estudiante del Instituto Nacional de Estadística y Economía Aplicada en Marruecos se suicidó, reabriendo el debate sobre la salud mental de los estudiantes universitarios. Este trágico suceso ocurre en un contexto de creciente presión académica tras la finalización de la educación secundaria. Expertos señalan un aumento en los casos de suicidio entre estudiantes universitarios en los últimos años. Proponen la creación de centros de escucha y apoyo psicológico dentro de las instituciones de educación superior como una solución clave. Estas estructuras podrían ofrecer un espacio seguro para que los estudiantes expresen sus preocupaciones y reciban ayuda profesional. La falta de recursos para la salud mental en las universidades marroquíes se considera un factor contribuyente a esta problemática. El incidente ha generado llamados a una acción urgente por parte de autoridades y la comunidad académica.
