Los suministros de petróleo desde el Golfo Persico se mantienen actualmente en niveles similares a los previos a la guerra Irán-Irak. Estados Unidos presenta esto como un éxito, sin embargo, la situación es más compleja. A pesar del flujo continuo, la falta de acuerdo con Irán sigue ejerciendo presión al alza sobre los precios del petróleo a nivel global. La estabilidad de los precios depende en gran medida de la resolución de las tensiones en el Estrecho de Ormuz. La narrativa estadounidense minimiza las complejidades geopolíticas subyacentes a esta dinámica. El Estrecho de Ormuz permanece como un punto crítico para el comercio energético mundial. La situación exige un análisis más profundo que la simple declaración de éxito.