Starbucks ha anunciado el cierre temporal de todas sus tiendas en Corea del Sur para impartir una sesión obligatoria de historia a sus empleados. La medida responde a una campaña publicitaria fallida que generó indignación y acusaciones de insensibilidad cultural. La publicidad fue interpretada por muchos como una referencia al sangriento levantamiento de Gwangju en 1980, un evento traumático en la historia del país. La empresa se enfrenta a críticas por la falta de conocimiento y respeto hacia la historia coreana. El cierre afectará a aproximadamente dos mil establecimientos y tendrá una duración de medio día. Starbucks busca así corregir la situación y demostrar su compromiso con la cultura local. La empresa espera que esta iniciativa ayude a evitar futuros incidentes similares.
