Un reciente análisis advierte sobre el impacto negativo de la publicidad de alcohol asociada a eventos deportivos en adolescentes. Expertos señalan que exponer a jóvenes de 12 años a este tipo de campañas aprovecha un período de alta vulnerabilidad tanto biológica como psicológica. Esta exposición temprana fomenta patrones de consumo de alcohol a través de la asociación con actividades positivas como el deporte. La publicidad normaliza el consumo y reduce la percepción del riesgo asociado al alcohol en una etapa crucial de desarrollo. Se argumenta que la industria busca activamente llegar a este público joven, a pesar de los riesgos conocidos. La preocupación radica en que la publicidad deportiva minimiza los daños potenciales del alcohol y promueve su aceptación entre los adolescentes. Se insta a una mayor regulación de la publicidad de alcohol dirigida a menores de edad.
