El sistema de pensiones coreano, obligatorio por ley con una contribución del 8.3%, necesita una reforma urgente. Actualmente, se basa en contratos liderados por instituciones financieras, limitando la participación de trabajadores y empleadores en la gestión de los fondos. Expertos abogan por una transición hacia un modelo de fondo gestionado con mayor involucramiento de ambas partes. Esta modificación permitiría optimizar el rendimiento de las pensiones a largo plazo. La reforma busca asegurar que el sistema cumpla su función de proporcionar una jubilación digna tras 30 años de contribuciones. Se enfatiza la necesidad de un cambio para mejorar la sostenibilidad y la eficacia del sistema de pensiones en Corea del Sur.