La situación humanitaria en Durban, Sudáfrica, es crítica debido a la creciente ola de xenofobia que afecta a miles de ciudadanos malauíes. Más de 5.000 personas, incluyendo numerosas mujeres embarazadas, se han congregado en un terreno local buscando protección ante la violencia. Estos migrantes han huido de sus hogares en la provincia de Kwazulu Natal tras recibir amenazas y ultimátums para abandonar el país antes de fin de mes. Grupos anti-inmigrantes son los responsables de la presión ejercida sobre la comunidad extranjera. Las autoridades sudafricanas enfrentan el desafío de proteger a los refugiados y abordar las causas de la xenofobia. Se espera un posible repatriamiento de los malauíes a su país de origen. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de esta crisis.