Más de 3,600 escuelas públicas en Sudáfrica carecen de acceso confiable a agua potable e instalaciones sanitarias adecuadas, según datos recientes. El Departamento de Educación Básica (DBE) se niega a establecer una fecha límite nacional para solucionar esta problemática, que persiste desde hace más de una década. A pesar de una asignación de infraestructura de 50 mil millones de rands a mediano plazo, los fondos no están específicamente destinados a este fin, generando preocupación sobre la efectividad de la inversión. La falta de recursos adecuados impacta negativamente en la salud y el bienestar de los estudiantes, así como en su acceso a una educación de calidad. Organizaciones y activistas han criticado la inacción del DBE, instando a una mayor transparencia y rendición de cuentas en el uso de los fondos. La situación plantea serias dudas sobre el cumplimiento de los derechos básicos de los niños sudafricanos en el ámbito educativo. La ausencia de un plan claro y un compromiso firme con una fecha límite prolonga la crisis y pone en riesgo el futuro de miles de estudiantes.