Organizaciones de derechos humanos, líderes políticos y la Presidencia han expresado su fuerte condena ante el aumento del discurso xenófobo y los actos de violencia dirigidos a migrantes africanos. Esta reacción se produce en respuesta a llamados a una mayor represión migratoria. Las condenas enfatizan el peligro de la desinformación y la incitación a la vigilancia ciudadana, alertando sobre sus consecuencias negativas. Se subraya que ningún africano es ilegal, defendiendo los derechos fundamentales de todos los migrantes. Las autoridades instan a la calma y al respeto por la dignidad humana, rechazando cualquier forma de discriminación. La preocupación central es evitar que la retórica hostil derive en acciones violentas contra la comunidad migrante africana. Se busca promover un debate público informado y responsable sobre la migración.