Más de un año después de las protestas del 15 de marzo, el caso del denominado “cañón de sonido” ha resurgido en Serbia. La fiscalía está revisando antiguos expedientes y retomando interrogatorios a personas relacionadas con el incidente. La investigación se centra ahora en la fiabilidad de los testimonios ofrecidos previamente. Este renovado interés surge tras la controversia inicial sobre el uso de un dispositivo de sonido de alta frecuencia durante las manifestaciones. Se busca determinar si el dispositivo fue utilizado para dispersar a los manifestantes y si su uso fue legal. Las autoridades judiciales buscan esclarecer las circunstancias que rodearon las protestas y la posible implicación de diferentes actores. El caso ha generado debate público sobre el uso de la fuerza policial y el derecho a la protesta pacífica.