La controversia sobre el uso de armas de sonido contra manifestantes en Serbia resurge tras testimonios de cientos de ciudadanos. Los incidentes, denunciados hace quince meses durante una gran protesta, ahora son vinculados a una campaña política del gobierno. Las víctimas alegan sufrir efectos adversos a la salud como resultado de la exposición a estos dispositivos acústicos. Organizaciones de derechos humanos y la oposición política han criticado lo que consideran una nueva forma de presión y represión contra la disidencia. El gobierno no ha emitido una respuesta oficial detallada sobre las acusaciones. La discusión pública se centra en la legalidad y la ética del empleo de estas armas no letales en el control de multitudes. Se investigan posibles implicaciones en la salud a largo plazo de los afectados.
