El sociólogo Eric Klinenberg, autor de "Heat Wave", advierte que la adaptación tecnológica no es suficiente para proteger a las sociedades del impacto de las olas de calor. Su investigación sobre la mortífera ola de calor de Chicago en 1995 revela que la mortalidad está directamente relacionada con la fortaleza de los lazos sociales. Klinenberg argumenta que la vulnerabilidad durante estos eventos climáticos extremos depende tanto de las condiciones meteorológicas como de la capacidad de las comunidades para apoyarse mutuamente. La simple acción de "golpear a la puerta" de los vecinos más vulnerables puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El estudio subraya la importancia de la infraestructura social – redes de apoyo comunitario – como un factor crucial para mitigar los efectos de las olas de calor. En definitiva, la cohesión social emerge como un elemento esencial en la respuesta a los desafíos del cambio climático.
