Son las 3 de la madrugada. Una mujer, sentada en su balcón en una noche fresca y estrellada, reflexiona sobre la situación de su hija, llamada Ira. La niña sufre de insomnio y a menudo llora en sueños, lo que causa gran angustia a su madre. La mujer se siente impotente al ver el sufrimiento de Ira, quien parece perdida y desorientada en el mundo. La escena nocturna, con la luz azul del balcón y el cielo lleno de estrellas, contrasta con la soledad y el dolor de la niña. La madre expresa su incapacidad para aliviar el sufrimiento de su hija, sintiendo que Ira no puede disfrutar de la vida como ella misma. La situación evoca la imagen de un niño pequeño abandonado, sin un rumbo claro ni el consuelo de su madre.