Un creciente interés en el dibujo emerge como una herramienta efectiva para regular el sistema nervioso, en un contexto marcado por la búsqueda de equilibrio mental en la era digital. La práctica, que requiere tan solo diez minutos, se presenta como un antídoto a la sobreestimulación y el estrés asociados al uso constante de redes sociales. Este resurgimiento se basa en la capacidad del acto creativo para fomentar la calma y la introspección. Dibujar permite desconectar del flujo incesante de información y reconectar con el presente, activando áreas del cerebro relacionadas con la relajación. Expertos sugieren que no es necesario ser un artista experimentado para beneficiarse de esta técnica. La clave reside en el proceso mismo de crear, más que en el resultado final, ofreciendo una vía accesible para mejorar la salud mental y emocional.