Un nuevo estudio publicado en Science revela que las emisiones de metano del permafrost siberiano se han duplicado entre 2010 y 2023. El principal impulsor de este aumento es el deshielo del permafrost debido al calentamiento global, liberando metano, un potente gas de efecto invernadero. Aunque el metano es menos abundante que el CO2, es significativamente más eficaz en la retención de calor, contribuyendo aproximadamente a un tercio del calentamiento global hasta la fecha. Sin embargo, su vida útil más corta en la atmósfera también ofrece una oportunidad para frenar el calentamiento de manera relativamente rápida reduciendo las emisiones. Los científicos han observado un incremento constante de metano en la atmósfera durante las últimas dos décadas, exacerbado en los años de la pandemia. El metano se origina tanto de fuentes humanas como naturales, incluyendo el deshielo del permafrost siberiano rico en materia orgánica. El aumento de la humedad y el calor en el oeste de Siberia favorecen la actividad bacteriana que produce metano, acelerando aún más el calentamiento global.