Una diseñadora de interiores, Bára Baštová, resolvió el desafío de un dormitorio compartido entre dos hermanos adolescentes y apasionados por el floorball. El problema principal era la necesidad de más espacio de almacenamiento y, crucialmente, mayor privacidad para los chicos a medida que crecen. La solución implementada en el espacio limitado se centró en maximizar el almacenamiento y crear zonas individuales. Para lograr esto, se utilizó una estructura de litera que sirvió como divisor, otorgando a cada hermano un área más privada dentro del mismo cuarto. El diseño permitió que los hermanos continuaran compartiendo habitación sin sentirse constantemente invadidos en su espacio personal. Esta transformación aborda un problema común a medida que los niños entran en la adolescencia y requieren más independencia.

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