La selección senegalesa se prepara para un partido decisivo contra Irak en el que necesita la victoria para mantener vivas sus opciones en el Mundial. La principal duda reside en la titularidad del capitán Kalidou Koulibaly, quien ha mostrado dificultades en los dos partidos anteriores del torneo. El entrenador, Pape Thiaw, ha confirmado que Koulibaly está disponible físicamente, aunque reconoció su falta de ritmo de juego tras una lesión reciente. Su sustitución en el partido contra Noruega se debió, en parte, a esta falta de continuidad. La decisión de alinear a Koulibaly genera debate, considerando su rendimiento por debajo de lo esperado en los encuentros previos. El partido contra Irak es de vital importancia, no solo por la necesidad de ganar, sino también por mejorar la diferencia de goles para aspirar a clasificar como uno de los mejores terceros de grupo. Cada error defensivo podría ser determinante para el futuro de Senegal en el torneo.
