El creciente uso de pantallas en niños y adolescentes se ha convertido en un desafío para los padres. Las prohibiciones estrictas a menudo resultan ineficaces para abordar el problema subyacente. Expertos en consejería observan que un enfoque comunicativo, basado en el diálogo y la comprensión, es más efectivo para conectar con los jóvenes. Este método permite identificar las razones detrás de la adicción a las pantallas y ofrecer apoyo adecuado. La clave reside en abrir canales de comunicación que faciliten la búsqueda de soluciones conjuntas. Se enfatiza la importancia de abordar la adicción como un síntoma de otras necesidades emocionales o sociales. El diálogo constructivo puede ser el primer paso hacia una relación más saludable y un uso más equilibrado de la tecnología.
