Rusia está intensificando la censura interna en respuesta a la difusión de videos y fotografías que muestran los daños causados por ataques de drones ucranianos en territorio ruso. El gobierno ruso ha advertido que la diseminación de esta información podría considerarse un delito de traición, amenazando con enjuiciamientos penales. Esta medida busca controlar la narrativa sobre el conflicto y ocultar la vulnerabilidad del país frente a los ataques. La creciente preocupación en Moscú se debe a la aparición de imágenes que evidencian el impacto de los drones en infraestructuras y ciudades rusas. Las autoridades están monitoreando activamente las redes sociales y otros canales de comunicación en busca de contenido no autorizado. Esta acción refleja la sensibilidad del Kremlin ante cualquier evidencia de fracasos militares o daños territoriales, y busca mantener el apoyo interno a la guerra en Ucrania.

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