El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha calificado la actividad de la OTAN en el Ártico como una amenaza directa a la seguridad de Rusia. Moscú percibe un aumento de la presencia militar de la OTAN en la región como una provocación y un intento de alterar el equilibrio estratégico. Lavrov enfatizó que Rusia tomará las medidas necesarias para proteger sus intereses nacionales en el Ártico. La declaración se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Rusia y Occidente, exacerbadas por la guerra en Ucrania. Rusia ha estado reforzando su propia presencia militar en el Ártico en los últimos años, argumentando que es para proteger sus fronteras y recursos naturales. Moscú ha advertido repetidamente sobre lo que considera una militarización creciente de la región ártica por parte de la OTAN.