Rusia ha logrado aumentar su capacidad de tanques, potencialmente superando los niveles previos a la invasión de Ucrania, mediante la reconstrucción de vehículos utilizando motores soviéticos considerados irreparables. Esta recuperación se ha logrado a pesar de la continua amenaza de drones ucranianos, responsables de la destrucción inicial de estos tanques. Sin embargo, la reconstrucción no garantiza la efectividad en el campo de batalla. La persistencia de los drones ucranianos sigue representando un desafío significativo para el despliegue de estos tanques reconstruidos. Analistas sugieren que la capacidad de Rusia para utilizar estos tanques es limitada debido a la continua actividad de las fuerzas ucranianas. La situación plantea interrogantes sobre el impacto real de este aumento cuantitativo en la capacidad militar rusa.