Rusia se enfrenta a una creciente dificultad para reclutar soldados, a pesar de ofrecer incentivos económicos significativos como primas de miles de dólares y la condonación de deudas. Los expertos señalan que las bajas militares superan la capacidad de reemplazo del país, generando una crisis de personal. Esta escasez de efectivos está impactando negativamente en la economía rusa en su conjunto. La situación revela una creciente presión sobre el Kremlin tanto en el frente de batalla como en el ámbito económico interno. La falta de voluntarios agudiza los problemas de personal ya existentes en el ejército ruso. Las medidas implementadas hasta ahora no han logrado revertir la tendencia a la baja en el número de nuevos reclutas. La combinación de bajas y falta de interés en alistarse plantea serias dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de la operación militar.
